Evaluaciones Educativas
Evaluación de los Aprendizajes
La última reforma educativa tuvo a bien modificar la evaluación del desarrollo de competencias, donde la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación constituyen una unidad sólida, de tal manera que la evaluación coadyuve a reflexionar, explicar y mejorar tanto los aprendizajes de los alumnos como la actividad instruccional del docente.
En el enfoque para el desarrollo de competencias, la evaluación del aprendizaje se concibe como un proceso dinámico, sistemático y reflexivo que requiere del análisis de la información obtenida cualitativa y cuantitativamente, y cuya utilidad se sustenta en la recolección de datos objetivos para elaborar criterios y formar un juicio valorativo con la finalidad de tomar decisiones para la promoción, acreditación y/o certificación del educando.
Por lo anterior, la evaluación es una de las tareas fundamentales del profesorado, pues es una competencia docente básica, la cual sirve como estrategia para promover la autorreflexión y, por ende, favorecer y mejorar continuamente tanto los aprendizajes como el propio desempeño de la práctica docente (López Pastor, 2009: 34,50)12 . Como dice Santos Guerra (1993): “La evaluación de los alumnos es un sistema de metaevaluación de la actividad del profesor” (en Bonvecchio, 2009: 160)13 . Por lo que este enfoque implica un diálogo constante y una realimentación permanente con los alumnos y con uno mismo.
Es importante mencionar que, en la evaluación de los aprendizajes, la participación del alumnado es una acción fundamental para desarrollar y potenciar la capacidad reflexiva de su propio aprendizaje por medio del uso de técnicas como la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación; así como, el empleo de instrumentos como: portafolio de evidencias, desarrollo de proyectos, plataformas digitales, etc. De tal forma que la evaluación del aprendizaje no se sitúa solamente al final del proceso de enseñanza o del proceso de aprendizaje, sino que existen momentos para su aplicación, los cuales son cruciales. Por ello, la evaluación necesita ser progresiva y centrada en el alumno, es decir, formativa y compartida que coadyuve a una realimentación adecuada y al desarrollo integral del alumno para la mejora de su aprendizaje.
Consiguientemente, en el proceso educativo se pueden aplicar tres tipos de evaluación, según el momento, los diferentes propósitos y criterios; los cuales se identifican como (Valenzuela 2011: 17)14
a) Evaluación Diagnóstica o Inicial.
La Evaluación Diagnóstica o Inicial se emplea para determinar la situación inicial en la que se encuentra un proceso educativo con el fin de identificar los conocimientos previos y, también, explorar y detectar los intereses, las necesidades, las expectativas y los valores de los alumnos para reconocer las características del grupo y, de este modo, valorar la pertinencia, relevancia y adecuación de los contenidos educativos. Su utilidad se encuentra en la toma de decisiones que implica la orientación de los contenidos educativos, así como el establecimiento de grupos de aprendizaje.
b) Evaluación Formativa o Continua.
Un segundo momento es la Evaluación Formativa o Continua, la cual es apropiada durante el desarrollo de un proceso educativo, cuyos objetivos son: mejorar las posibilidades personales de los estudiantes, ofrecer información sobre los procesos de mejora personal, así como sus requerimientos para continuar progresando (realimentación), identificar los puntos críticos en el desarrollo de su formación de hábitos y optimizar sus posibilidades (reflexión de su propio actuar).
Su utilidad se traduce en la toma de decisiones que consiste en la adaptación de las estrategias y actividades de enseñanza y de aprendizaje como tiempo, recursos didácticos, motivación, función del docente y ayuda e intervención pedagógica pertinentes.
c) Evaluación Sumativa o Final. La Evaluación Sumativa o Final, su aplicación es para valorar la intervención y consecución de los objetivos educativos y los cambios producidos durante el proceso de aprendizaje; verificar la valía de un aprendizaje con significado, construido por los estudiantes que hayan cubierto las necesidades previstas.
En este tercer momento, la utilidad en la toma de decisiones está relacionada con la promoción, acreditación y certificación de los estudiantes; así como, la aceptación o el rechazo de las estrategias empleadas por el docente para cada uno de los contenidos educativos desarrollados y, por ende, la mejora de su práctica docente.
En consecuencia, para que exista una verdadera evaluación del proceso educativo, es necesario tener presente la base sustancial de la instrumentación didáctica. Es decir, tomar en cuenta los momentos didácticos como el diagnóstico, la planeación, la intervención y la evaluación.
Cada uno de ellos debe guiarse y desarrollarse con base en los siguientes elementos didácticos: Educando-educador, Objetivos educativos, Contenidos educativos, Estrategias didácticas, Recursos didácticos, Tiempo didáctico y Lugar (Pérez 2010: 143)
Del mismo modo, una evaluación apropiada motiva al estudiante a realizar una adecuada actividad del aprendizaje (Brown y Glasner 2003: 66).
No obstante, la evaluación no es tarea fácil, ya que depende de la disposición, responsabilidad y compromiso del docente por aplicar correctamente la evaluación.
Por ello, se ha observado la existencia de algunos obstáculos como: resistencia al cambio, falta de interés y apatía del docente; falta de conocimiento en los tipos de evaluación existentes, en la diferenciación entre evaluar y calificar, y en la elección de instrumentos de evaluación que resultan no ser prácticos y pertinentes. Todos estos obstáculos son consecuencia de la falta de actualización permanente por parte del profesorado.
Es por eso que la evaluación debe ser entendida como un sistema pedagógico y aplicada desde una perspectiva humanizadora y, no como un mero fin calificador (López 2009:35)16 .
En razón de lo expuesto, el compromiso del docente es elegir e implementar un modelo de evaluación formativa que contemple los diversos modos de evaluación y satisfagan las necesidades de los actores involucrados para que la evaluación se convierta en un proceso dinámico y educativo (Brown y Glasner 2003: 33)17 , y para hacer factible la innovación y el cambio (Cano 2009: 184)18.
En otras palabras, para mejorar el proceso de formación de los alumnos se debe poner mayor atención en sus logros, evidencias y desempeño en las diferentes actividades con la finalidad de generar mayores oportunidades de aprendizaje conforme a sus niveles de desempeño, esto es, brindarles las estrategias y recursos necesarios para superar las dificultades y seguir aprendiendo hasta alcanzar la promoción, acreditación y certificación, favoreciendo la inclusión.
En conclusión, la evaluación de los aprendizajes es un proceso continuo de principio a fin, que comprende el nivel de desempeño del alumno y del docente, así como el de los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Por consiguiente, el reto se ubica en que la evaluación del aprendizaje es compleja, pues requiere ser diseñada bajo principios de objetividad, imparcialidad y cientificidad que permita identificar y, a la vez, mejorar de manera gradual los logros de aprendizaje de los alumnos y el desempeño de la práctica docente, pues “solo aquello que se mide, se evalúa y se compara es susceptible de mejora”.
Evaluaciones Educativas a Gran Escala
La Escuela requiere de evaluaciones educativas con el fin de conocer en qué medida el Estado da cumplimiento al derecho que tienen niñas, niños, adolescentes y jóvenes a recibir una educación de calidad conforme lo establece el artículo tercero de nuestra Constitución.
Las Evaluaciónes educativas pueden ser: internas y externas, nacionales e internacionales y de acuerdo con los aspectos que evalúan, se pueden organizar en:
- Evaluaciones del Aprendizaje
- Evaluaciones del personal docente, directivo y de supervisión
1. Evaluaciones del Aprendizaje:
a) Por un lado, en el país se evalúan los aprendizajes del alumnado de la educación obligatoria a través de evaluaciones nacionales e internacionales. Las Evaluaciones Nacionales comprenden aquellas que se diseñan y aplican en el marco del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA), el cual entró en operación en el año 2015 e integran dos modalidades distintas de evaluación:
I. PLANEA referida al Sistema Educativo Nacional, PLANEA SEN. Consiste en pruebas de aprendizaje que diseña MEJOREDU (antes INEE) y las aplica a muestras representativas de estudiantes de diferentes estratos escolares. Ofrece información al Sistema Educativo Nacional elementos de realimentación sobre el logro de los aprendizajes del alumnado al término de los diferentes niveles de la educación obligatoria (preescolar, primaria, secundaria y media superior), esto con el fin de orientar la toma de decisiones de política educativa.
II. PLANEA para las Comunidades Escolares, PLANEA ESCUELAS. Consiste en pruebas de aprendizaje que diseña MEJOREDU (antes INEE), a partir de las pruebas referidas al sistema educativo nacional y las aplica la SEP en coordinación con las autoridades educativas estatales.
